
Karlos Fierro, un impetuoso amador de la luz y del paisaje y, precisamente, estas dos facetas son las que, para nosotros, lo identifican y lo afirman. Y por allí debe movilizarse, nos experimentar «por gusto» (se experimenta, cuando algo en el interior escarba e inquieta de verdad) pues una actitud semejante lo arrastra, primero, a distraer sus auténticos logros y posibilidades y, segundo, a sacar obras que nada tienen que ver con su sensibilidad y temperamento, y de éstas advertimos algunas en la muestra que trajo a Guayaquil.
El paisaje serrano, con casas blancas e iluminadas, con cielos azules y nubes esponjosas y navegantes, con armazones contrastantes, donde, asimismo, distinguimos agradables detalles del quehacer dentro de esos paisajes o de esas ciudades (porque trozos de ciudades y de barrios menudean en Karlos Fierro). Vistas algo semejantes entre sí, pero a las que el pintor dota de encanto y poesía, de una parsimonia feliz y a base de colores con vida y vibración esparcidos en las composiciones mencionadas, que muestran al artista que es capaz de construir con tacto y sentido plástico; unas veces, situándose armando de un «lente» estático, si cabe, en otras, confiriéndole a sus bloques de casas, donde sobresalen techos y cúpulas y campanarios, una especie de tensión que doblega hacia leves curvaturas a las líneas rectas.
A Karlos Fierro, en los cuadros que citamos, le hemos notado suelto en el empaste, y así las texturas gruesas y valientes contribuyen a armar y consolidar, a otorgar más cuerpos y riquezas cromáticas, a poner de relieve el modelado de cosas y seres. Karlos Fierro ha «metido» los colores con más vehemencia (siempre en una pintura sin torturas ni angustias), los ha «soltado» en más cantidad y con conciencia, eso sí. Y de ahí que en determinados lienzos gustemos sectores de los mismos, donde el pincel rubrica pinceladas vigorosas, pinceladas llenas de materia sonora, pinceladas con “arrestos”, si se nos permite el término, por la manera audaz como han sido puestas y asociadas.

Exposiciones y reconocimientos destacados:
Exposición individual en el Auditorio Lincoln, Embajada de EE.UU., Quito (1978); Museo Municipal de Guayaquil (1978); participación en el Salón de Octubre, Guayaquil (1978); exposición individual en la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay, Cuenca (1979); exposición colectiva en Florencia, Italia (1980); exposición individual en el Guayaquil Tennis Club (1982); Consulado del Ecuador en Nueva York, EE.UU. (1984); Banco Continental, Guayaquil (1985); Galería Filanbanco, Guayaquil (1986); Galería Pomaire, Quito (1987); Sociedad de Artistas Latinoamericanos SOLAA, Los Ángeles, C.A. (1988); exposición de artistas ecuatorianos en Los Ángeles, C.A. (1989); exposición individual en la Galería Allan Jeffries, Los Ángeles, C.A. (1989); Galería El Condado, Quito (1989); Galería Filanbanco, Quito (octubre de 1998); exposición colectiva en Universes Art, Quito (2003); exposición individual en el Mesón Cultura Swin, Quito (octubre de 2005); muestra retrospectiva “30 años en el arte” en el Ministerio de Cultura, Quito (2008); exposición de cinco gigantografías en la vía Quito – San Rafael, Av. General Rumiñahui, GAD de Pichincha; exposición colectiva “Cromáticas Ecuatoriales” del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana (2022).
Reconocimientos y proyectos:
Ganador del Primer Premio Medallón de Oro de la Fundación Ecuatoriana de Desarrollo (2001). Participación en el proyecto “Los colores del espíritu” en cinco provincias del Ecuador, organizado por la Vicepresidencia de la República, destinado al arte para personas con discapacidad (2012). Realización de un mural de 5 metros de largo por 2 metros de alto para la Vicepresidencia de la República (2012).

Contactos:
0998111226
Correo electrónico: k.fierro@hotmail.com
(2025)
