
Desde hace unos 15 años atrás recuperé una manera de trabajar que tuve en mi segunda colección del año 1990 y que ahora es el eje de mi trabajo plástico.
Defendiendo la espontaneidad como base y eje de la creatividad artística, en una primera sesión a partir de maniobras más o menos coherentes en una especie de action painting trabajo con diferentes insumos sobre todo tipo de soportes. Luego, en una segunda sesión analizo lo plasmado basándome en el proceso pareidólico (Pareidolia: fenómeno psicológico de asociación a través del cual percibimos como una forma reconocible a un objeto, una mancha o algún otro elemento circunstancial). Así logro dotar de una importante libertad a mis composiciones, enriqueciéndolas con una multitud de originales personajes y simbolismos.
Una de mis pretensiones es mostrar cómo las experimentaciones espontáneas, donde se maneja casi arbitrariamente los insumos sobre los soportes elegidos, terminan retroalimentando la creatividad al posteriormente sesionar y extraer toda la sugerencia de los contrastes o de los volúmenes conseguidos en la primera sesión.

Mis composiciones presentan una serie de metáforas llenas de sarcasmo, con abigarrados personajes que evocan posturas del ser humano en extremos existenciales, mostrando una crítica hacia nuestras sociedades; caóti- cas por su egotismo y su moderna lucha por disfrutar lo que se pierde y desperdicia.
Finalmente, es destacable que en algunas obras evidencio un hilo conduc- tor que de alguna manera rinde tributo a mis 2 autores flamencos preferidos, a saber, Pieter Bruegel (El Viejo) y Hieronymus Bosch (EI Bosco). Aunque de lejos, este hilo conductor se evidencia de dos maneras: La primera es cuando en ciertas obras decido usar paisajes con una paleta parecida a los fondos de ciertas obras de esos autores y la segunda es cuando presento en un mismo plano un sinfín de complejas situaciones, muchas de las cuales, al igual que en el caso de los autores flamencos, Ilegan al plano onírico o reflejan mitos extravagantes, dotando a dichas obras de un inolvidable mensaje para el espectador. Hoy en el siglo XXI me permito actualizar estas pretensiones y presentar un retrato cruzado, donde todos jugamos algún papel.
Planteo al espectador una serie de «respuestas» sobre la complejidad de muchas situaciones que afrontamos como sociedad tanto a nivel local como a nivel internacional, además de mostrar en este imaginario, un amplio abanico de posturas en las que cualquiera pudiera verse reflejado.

(2025)
